domingo, 8 de junio de 2014

(18) Con Rodrigo y Mi Compañero (08JUN2014)

Tenía muchas ganas de sentir unos masajes corporales. Nunca me había dado un masaje un hombre y esto será por el hecho de que el masaje corporal completo, implica quedarte completamente desnuda.
Entré al baño a ponerme cómoda y cuando salí lo vi al guapo de Rodrigo, alto, blanco, con unos ojos impresionantes y una sonrisa encantadora. Iba vestido con una bata blanca que se entreabría dejando al descubierto unas piernas fuertes y musculosas. Me tumbé sobre la cama y dejé mi cuerpo laxo, abandonándome a los sensuales placeres de unas manos recorriendo mi cuerpo.
Ya había estado con este Caballero y lo más atrayente de él era, su magnetismo sexual que se desprende de todo su cuerpo. Fue tan grande el impacto sexual que me produjo que sentí como mi vagina se humedecía y contraía, como preparándose para una penetración que ella, antes que yo, deseaba.
Se acercó a la cama y con toda naturalidad me quitó el hilo dejándome completamente desnuda.
Sentí un escalofrío de deseo recorrer todo mi cuerpo y como aumentaba la humedad entre mis piernas.
Comenzó por masajearme la espalda y el cuello con movimientos lentos, pero fuertes, recorriendo cada uno de mis músculos que al paso de sus manos se descontractaban y relajaban. A continuación siguió con los muslos, recorriéndoles de abajo arriba y de arriba abajo. Cuando sus manos se acercaban a mi entrepierna no podía reprimir un estremecimiento de placer y sensualidad, mientras mi vagina seguía desprendiendo jugos, que llegado ese momento, habían empezado a resbalar de mi vagina.
Con los ojos entrecerrados ví como su mirada se detuvo en mi vagina, sintiendo el deseo sexual que le vino y como el bulto de su entrepierna creció ligeramente.
Comenzó con mis muslos, igual que antes de arriba abajo y de abajo arriba, pero ahora noté que sus manos se acercaban más que antes a mi entrepierna. Sentía mis jugos vaginales resbalar por mi vagina. Era algo que no podía dejar de darse cuenta y por el tamaño que iba adquiriendo su pene era evidente que se había dado cuenta de mi excitación y deseo.
Sus manos cada vez se acercaban más y más a mi entrepierna, hasta que cada vez que subían por mis muslos llegaban a rozar ligeramente mi vagina.
El deseo que sentía era cada vez mayor, mi vagina estaba empapada y deseaba más con cada roce la penetración. Cuando sus manos rozaron de nuevo mi vagina, abrí mis piernas, lo suficiente para hacerle entender que deseaba otra clase de masaje más íntimo y sexual. 
Se incorporó, y desnudándose al llegar a la cama, metió su cara entre mis glúteos y comenzó hacerme el mejor sexo oral que he sentido!!  Tanta era mi excitación y deseo de tener un pene erecto en mi boca que le pedí que se echara a la cama y me metí su rico pene, succionándola y lamiéndola de arriba a abajo; Mi Compañero, que hasta el momento era un espectador, aprovecho que yo estaba boca abajo y sin preguntarme, me metió su grueso y erecto pene a mi vagina, dejándome sentir una penetración profunda, con movimientos suaves y a la vez rudos, penetrándome de un solo golpe como diciendo aquí esta Tu Hombre.
Sin dejar a Mi Invitado ni un solo momento, me senté encima de él al mismo tiempo que su boca buscaba y encontraba la mía.
Mi vagina se cerró al sentir su pene dentro de mí, apretándolo en un movimiento involuntario como para no dejarlo salir. Sentía sus empujones en el fondo de mi vagina, dándome un placer intenso, al mismo tiempo que sentía su cuerpo fuerte y musculoso bajo el mío, apretándome mis pechos con el suyo.
Levanté mis piernas, apresando sus nalgas con mis pantorrillas, y su pene penetró más profundo dentro de mí. La oleadas de placer previas al orgasmo empezaron a recorrer mi cuerpo, hasta que sentí como si todo mi cuerpo estallara mientras mis piernas le empujaban más adentro de mi y mi vagina apresaba su pene como para impedirle salir.
Al sentir mi orgasmo sus movimientos se aceleraron haciéndose más rápidos y mas profundos hasta que estallé.  Le pedí que quería su semen caliente en mi boca y sin pensarlo dos veces puso su pene en mi cara, me vino un segundo orgasmo, más suave y pequeño que el primero, pero no por ello menos agradable y excitante a la vez que su leche caliente me cubría el rostro.

Me levanté de la cama y me dirigí al cuarto de baño para lavarme.  
Ese “masaje” dejó mi cuerpo mucho más relajado y satisfecho que los masajes normales.

Gracias Mi Rodrigo bello !! Te llevas un merecido 9 en mi tabla de Puntuación !!.

4 comentarios:

  1. Que tal manera de gozar tus encuentros bella Lucero, estoy lleno de ganas de conocerte y poder también participar. Dime si aun tengo alguna posibilidad?. Realmente eres casi perfecta en la cama, leyéndote creo q lo dejas todo en ella!!. Felicidades. Bachiss, B.

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  2. Dime como debo o puedo acceder o llegar ati. disculpa puedo ofrecer algo?

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  3. Un gran relato..eres espectacular ne enncantaria conocerla..saludos

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